sábado, 3 de septiembre de 2016

Memorias Alternativas, Realidades Paralelas

Durante el transcurrir del siglo pasado ocurrieron una serie de hitos significativos para el escenario mundial desde un punto de vista político, social, económico y cultural. Hechos que marcaron pauta para lo que somos ahora como sociedad y que son las causas de los eventos futuros que ocurrirán.

Ejemplo de lo anterior, es lo que aconteció en Sudáfrica por la discriminación racial mediante el apartheid en que la minoría blanca coartaba las libertades de la mayoría negra. Nelson Mandela fue uno de los principales activistas que movilizó a la población diezmada hacia la reivindicación de sus derechos, ante quienes ostentaban el poder en aquel entonces. Mandela, debido a su determinación, terminó en la cárcel política de su país realizando trabajos forzados.

Otro hito fue el ocurrido en la Plaza de Tiananmen en Beijing, China. La población en la búsqueda de eliminar las restricciones impuestas por el gobierno, realizó protestas en dicho punto frente a la Ciudad Prohibida. Los manifestantes, en su mayoría, estudiantes universitarios comenzaron a ser reprimidos por las fuerzas militares. Famosa es la imagen y la secuencia en que una columna de tanques se enfrenta a un hombre que los encara para que se detengan en una calle del lugar. Aquella persona se encuentra sólo con un bolso en una mano y una chaqueta en la otra. El primer vehículo intenta esquivarlo, pero termina siempre enfrentado al escurridizo manifestante.

Ahora las preguntas son las siguientes: ¿Mandela en qué año falleció y bajo qué circunstancias? ¿Fue en la cárcel o en un tiempo posterior? Y en el segundo caso, ¿El hombre de la Plaza de Tiananmen fue aplastado por el incesante avance de los tanques o eso nunca apareció en las imágenes? Es muy probable que no recuerden estas situaciones o que tengan ciertas nociones, las cuales se complementan con otras visiones, que no necesariamente es la realidad acontecida. Además, resultaría lógico el preguntarse cuál es la relación entre eventos ocurridos en distinta época y locaciones geográficas.

En redes sociales y en otros medios, se expone lo que se denomina como “Efecto Mandela” a lo que acaba de suceder ahora. Es el recuerdo vívido de un número de personas que evocan algún hecho pensando en que esta verdad es la ocurrida, siendo que difiere de manera parcial o total. En cierta forma, se desarrolla una “realidad alternativa” frente a acontecimientos o entes.

¿Por qué el curioso nombre? Fue acuñado por una escritora de cultura pop y de historietas, al dar cuenta, que muchas personas de su círculo y de otras redes sociales asumían que Mandela había muerto trágicamente en la cárcel en la década de los 80. Evidentemente aquello no ocurrió, ya que, su deceso sucedió en pleno año 2013. Así como también, el hombre de la Plaza de Tiananmen nunca fue atropellado por el tanque, inclusive, él se subió sobre el vehículo para conversar con el militar que iba a cargo en un intento infructuoso. Terminó siendo sacado del camino por otros manifestantes civiles que presenciaban la situación.

¿Podría decretarse todo esto como una eventual desinformación o desconocimiento de la población ante sucesos históricos? Sí, podría ser. Pero, es aquí donde el Efecto Mandela se traslapa en otros asuntos más cotidianos y de la cultura popular.

Por ejemplo, en el caso de los acérrimos fans de Star Wars. En El Imperio Contraataca en pleno encuentro entre Darth Vader y Luke Skywalker con los sables de luz. ¿Qué le dice el malvado personaje al protagonista de la historia? “Luke, yo soy tu padre” o “No, yo soy tu padre”. La respuesta correcta es la segunda, mucha gente y seguidores declarados de la saga terminan sorprendidos con esta revelación. Así dan cuenta los foros de internet y las continuas revisiones en los canales de Youtube con la famosa escena. Muchos productos de la serie vienen con la sentencia errónea desarrollando una frase que jamás existió.

Hay otras situaciones, como el caso de los coloridos cereales de Kellogg’s que tienen por mascota a un tucán: ¿Se llamaban Fruit Loops o Froot Loops? ¿Era la combinación –ui- o con doble o? Los dibujos animados de Warner Bros con Bugs Bunny, Porky, entre otros ¿Eran conocidos como Looney Toons o Looney Tunes? ¿Era con “doble o” como de “cartoons” o era simplemente “tunes”? Seguramente ya lo revisaron en internet, dando cuenta que Froot Loops y Looney Tunes son las respuestas correctas.

También se presenta el hecho de una foto en que un grupo de vaqueros del lejano oeste en Estados Unidos se sacó una fotografía con un pterodáctilo muerto. Acá nos insertamos en la situación de que mucha gente recuerda tal foto como real, existen muchas versiones de la misma inclusive, pero son todas falsas claramente (Fuente: Efecto Mandela y Pterodáctilos del Oeste). Casos de trucaje de fotos existen en muchos contextos con la idea de “reescribir el pasado” y desarrollar una realidad alterna. Como el de eliminar a Trostky, en la fotografía en que se encontraba bajo un podio, mientras Lenin daba un discurso en Moscú de 1920 o trastocar una imagen con el rostro de Lee Harvey Oswald (acusado como el perpetrador del magnicidio de Kennedy). Finalmente, se manipula una realidad para hacer creer a la población asuntos inexistentes.

En la discusión en internet, lo anterior se entremezcla con teorías conspirativas de que el CERN con el Gran Colisionador de Hadrones abrió una especie de portal generando universos paralelos. Bueno hay para todos los gustos, incluso si quieren ponerse un gorrito de papel aluminio en la cabeza, como en la película Señales, para evitar ser absorbidos por este agujero de gusano.

La trascendencia se ve afectada con estas confusiones de la memoria histórica colectiva. Tampoco se trata de plantar estatuas y fotos por todos lados, pero al final nuestro paso por este tiempo viene determinado por las relaciones y acciones que tenemos con nuestro entorno. Son quienes harán notar con sus recuerdos de nuestro fluir en este espacio.

Fuera de aquello es curioso, que si todos vivimos la misma realidad tanto de hechos cotidianos como hitos históricos recordemos cosas que no sucedieron y que esas mismas situaciones las compartamos con otras personas. Incluso, con gente que ni siquiera vemos a la cara o no nos relacionamos cotidianamente. Luego en la misma conversación, se van sumando más dudas que certezas creando un evento alternativo.


Podríamos seguir pensando en infinidad de sucesos históricos o eventos cotidianos y es muy probable que terminemos con realidades alternativas. Borges indicaba que: "Somos nuestra memoria. Ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos". Tal vez, ¿Sería correcto indicar que todo el mundo sufre de pérdida de memoria o no? 

jueves, 18 de febrero de 2016

Recursos naturales, ¿Nacionalización?

Según la Asamblea General de las Naciones Unidas titulada “Soberanía permanente sobre los recursos naturales" de 1962, se explícita que: “La nacionalización, la expropiación o la requisición deberán fundarse en razones o motivos de utilidad pública, de seguridad o de interés nacional, los cuales se reconocen como superiores al mero interés particular o privado, tanto nacional como extranjero. En estos casos se pagará al dueño la indemnización correspondiente, con arreglo a las normas en vigor en el Estado que adopte estas medidas en ejercicio de su soberanía y en conformidad con el derecho internacional”.

Partiendo de dicha base, se puede establecer que los recursos naturales existentes en una nación por acuerdos internacionales, le son de su propiedad. Y es aquí que nace la discusión referente al caso que ocurre en nuestro país al respecto.

Existen varios decretos y leyes que regulan las actividades económicas extractivas de las distintas materias primas/commodities. Lamentablemente, dichas disposiciones fueron impuestas en época de la dictadura cívico-militar, que fijó con un claro ímpetu ideológico el funcionamiento de la industria en Chile.

A modo de ejemplo, está el decreto ley 701 de fomento forestal, en que se establecen una serie de regalías a la industria. En 1974, se posibilitó que las plantaciones de monocultivos de eucaliptus y pino radiata recibieran un subsidio de parte del Estado que nominalmente cubría el 75% de la inversión inicial pero que, en los hechos, cubría un 100% o más. Lo anterior, permitió que las familias Matte (CMPC) y Angelini (Arauco) hicieran crecer su patrimonio; se estima que “desde su aplicación, el Fisco desembolsó unos US$ 875 millones. De ese total, el 69,8% de los recursos fue en beneficio de grandes y medianos propietarios forestales”.

Durante 2014, se logró un record de exportaciones forestales, superando la barrera de los US$ 6000 millones. Se planteó desde el Ejecutivo la intención de continuar con esta política, reflotando estas disposiciones legales, bajo la argumentación de que arroja beneficios a las comunidades que rodean los complejos forestales. Sabemos que a simple vista, los indicadores de empleabilidad de nuestra región, no reflejan tal panorama de esplendor esperado. Según la CASEN de 2009, la provincia de Arauco presenta un índice de pobreza de un 26,9% de la población, mientras que en las provincias de Malleco y Cautín estas cifras son 25% y 35,1%, respectivamente.

Otro aspecto, es la Ley de Pesca, la cual contrajo una amplia discusión a nivel nacional, provocando una crisis política de proporciones en que diversos lobistas de las principales empresas pesqueras, dirigían el debate para la conveniencia de su propio sector. La actual regulación, se está buscando replantear, por considerársela viciada por estas situaciones y por las ventajas que se entregan a las famosas “7 familias” (Angelini, Lecaros, Yaconi –Santa Cruz , Sarquis, Stengel, Fernández e Izquierdo).

En este caso es la Ley de Límites Máximos de Captura por Armador, que entró en vigencia en 2001, que es la que estableció un sistema de cuotas individuales transferibles que duraría dos años. En 2002, a través de una ley corta, el Congreso aprobó extender estas licencias por diez años. Las siete familias se hicieron del 92 por ciento de las cuotas de captura industrial.

Es así como, los industriales han concentrado ganancias por 9 mil millones de dólares, pero nunca han pagado por la asignación de las cuotas. Solo están obligados a pagar una patente por operar sus embarcaciones. De esta manera, pese a que Chile es uno de los top diez en descargas pesqueras del mundo, el sector solo aporta un 0,4 por ciento del PIB del país.     

Finalmente, nos encontramos con la regulación de los recursos minerales regidos por el Código de Minería del año 1983. Bullado es el tema del Litio y siempre está en la palestra pública el Cobre, la denominada “viga maestra de la economía” o el “sueldo de Chile”. Nuestro país se encumbra como el mayor productor de tal mineral, correspondiendo a un tercio del total mundial. Codelco como la mayor empresa estatal, es la que más aporta con impuestos al erario público y entrega adicionalmente, el 10% de sus ganancias por exportaciones mediante la Ley Reservada del Cobre a las Fuerzas Armadas.

Terminadas las exposiciones anteriores, nos lleva a cuestionarnos la sobreexplotación de los recursos naturales del país. La industria forestal lleva a generar verdaderos “desiertos verdes”, ya que, los monocultivos de pino radiata y eucaliptus absorben grandes cantidades de agua provocando erosión de los suelos. Por otro lado, la excesiva captura de las especies marinas, en especial, mediante la pesca de arrastre conlleva daños al suelo submarino, lo cual afecta al ecosistema por prolongados períodos de tiempo.

Y en cuanto a la minería, los daños medioambientales están a la vista reciente. El caso de Ventanas-Puchuncaví con la Escuela de La Greda, lo que ocurre en el uso del agua en la zona del norte y las comunidades aledañas y el manejo inadecuado de los tranques de relaves tanto durante su funcionamiento como a posteriori.

Según la propia Constitución tenemos el derecho a vivir “en un medio ambiente libre de contaminación”, es aquí donde se contrapone, la postura económica actual de extracción de los recursos con legislaciones débiles que no salvaguardan el medio ambiente ni mucho menos los intereses nacionales de protección de las mismas fuentes naturales, que al no ser renovables, están a la libre hipoteca de las grandes corporaciones extractivas.

¿Nacionalizar los recursos será la respuesta para una extracción racional de nuestras riquezas? Mientras no exista un cambio en la visión cortoplacista a una de largo plazo y sumado a una postura de la siempre recurrente idea de aportar un valor agregado a la producción, sería construir castillos en el aire.


Como paso previo, si no se recurre a una acción de Estado que se mantenga en el tiempo y sea transversal a los distintos gobiernos, pensar que las continuas extracciones deben cumplir con ciertos ciclos, regulaciones medioambientales que se apliquen y se fiscalicen junto con establecer marcos regulatorios que inserten pago de impuestos, por las grandes compañías, para ir en ayuda de las comunidades y el país. Lo anterior, implicaría aportes interesantes para generar capital humano, desarrollo sustentable/sostenible y tecnológico para las futuras vicisitudes que se avecinan más temprano que tarde.  

sábado, 3 de mayo de 2014

Catarsis Social, Centralismo y Resiliencia.

A raíz de los último sucesos de catástrofes naturales ocurridos en puntos estratégicos de nuestro país, es que me nace desarrollar este tema de la catarsis ocurrida frente a ese centralismo, muy propio de nuestra sociedad.

Primero, deberíamos situarnos en lo ocurrido el 27 de Febrero de 2010. El gran terremoto de magnitud 8,8 Richter puso al descubierto las debilidades que tenemos como nación. Las autoridades políticas y de seguridad, no dieron abasto ante tal situación, mientras tanto, nosotros como ciudadanía sin tener mayor información de lo ocurrido, nos conducíamos en distintas direcciones buscando respuestas y sobre todo sobrevivencia, en la verdadera selva que se transformó Concepción.

Tuvimos la “suerte” de que tal evento también fue percibido por gran parte de la zona central y principalmente, Santiago. Aún existen muchos/as santiaguinos/as que creen haber vivido lo peor ese 27F, siendo que en nuestra intercomuna penquista y demás provincias, hubo sectores sin servicios básicos prácticamente un mes completo y en la capital, en unos cuantos días ya se encontraban operativos.

La catarsis social ocurrió, el “terremoto social” o como quiera ser llamado, se organizaron ayudas y todo tipo de planes de vivienda. La entrega de mediaguas y el cambio de concepto de “campamentos” a “aldeas”, buscaba palear mediante tal eufemismo lo mucho que iba a extenderse la emergencia y la reconstrucción. Tal fue el desconocimiento de las condiciones climáticas de la zona, que las mediaguas fueron entregadas en un principio bajo ningún tipo de resguardo a lluvias, generando un gasto aún mayor en hacerlas resistentes (Se entregaron kits de invierno, que no eran más que forros de nylons). Se vivieron varios inviernos, familias perdieron fuentes de trabajo y las condiciones de vida eran mínimas.

Se suma a todo esto, el caso de muchos/as vecinos/as en Talcahuano, que les fueron entregados sus departamentos en el conjunto Mirador del Pacífico (1) bajo terminaciones de dudosa calidad, siendo que en reiteradas ocasiones antes de la entrega, dejaron reclamos respecto a que no iban a aguantar las lluvias de nuestra zona.

Rechazar la “solidaridad” no es el punto, pero cuando se entrega algo de forma “desinteresada” o para mejorar la situación de un conjunto de personas, hay que revisar los contextos y sobre todo, las opiniones de tales comunidades.

El terremoto ocurrido en la zona norte, actualmente está pasando de ser percibido en los medios masivos de comunicación, siendo desplazado por el incendio de Valparaíso. La mayor problemática, es que en Iquique no es el foco más afectado, sino que Alto Hospicio. Tal comuna, nació primeramente como campamento y tomas de terreno en medio del altiplano del desierto, determinando su realidad de ciudad carente en diversas necesidades. Pese a lo cercano a la capital regional (Iquique), el único camino que conecta ambas comunas, se encuentra en pésimo estado. Algo así como un símil cuando los puentes del Biobío se cortaron (Haciendo el hincapié que cuando se entregó el Puente Juan Pablo II, no fue en las mejores condiciones, frente a los puentes de las Autopistas Santiaguinas). De hecho, les fijaron restricción vehicular para subir al altiplano y de ahí a los pueblos del interior. Tales localidades sufren el actual flagelo del abandono mediático y social.
Ya se vio durante el Terremoto de 2007 en Tocopilla, en que estas localidades interiores (Que se concentran en el Altiplano y cerca de la Cordillera) quedaron totalmente desbastadas. Hace muy poco algunas habían logrado levantarse y este suceso los envió a empezar de nuevo, repensando en mirar hacia adelante otra vez.

Luego de todo esto, ocurrió el incendio de Valparaíso. La zona afectada se extiende en varias hectáreas y no es la necesariamente turística. Los cerros alcanzados por las llamas, vienen a ser los más pobres, los que siempre sufren este tipo de calamidades.

Muy patente se hizo el hecho del morbo de la prensa en entrevistar a niños/as, familias llorando ante la cámara y preguntas que escapaban de un cierto marco de moralidad. El llamado de atención de parte de una pobladora a una periodista: “Los pobres no tenemos oportunidad de escoger dónde vivir” ante la pregunta de por qué vivía en un sector de peligro de incendio, demostró el desconocimiento del contexto y la sed de puntos de rating de parte de los medios de la Capital.

Así surgió la “necesidad de ayudar”, fue tal la masa de cosas que llegaron, que muchas fueron a parar a los vertederos porque se descomponían en caso de los alimentos o era ropa en condiciones paupérrimas. ¿No se podría haber pensado en enviar algo más de ayuda a las localidades del Norte del país? Valparaíso, tuvo la “suerte” de ser el balneario y ciudad vacacional de Santiago, pero la gente que vive en el Altiplano desde Alto Hospicio hacia arriba, llegan a ser el patio trasero de Chile.

Una vez un profesor me contaba que parte de este Centralismo, fue herencia de la Corona Española. Todo se respondía a un punto central, siendo que no se tenía mayor manejo del contexto en que se desenvolvía la problemática presentada. Por ejemplo, la Capitanía General de Chile dependía del Virreinato del Perú  y de ahí a la misma Corona. Países como Argentina, Brasil o México son estados federales, decidiendo en sus internas no mantener tal herencia, camino que también trató Chile hace mucho tiempo en el siglo XIX, pero no con buenos resultados.

La catarsis social viene a ser el espíritu resiliente, que han adoptado las distintas regiones del país ante la indiferencia del Poder Central de Santiago. Los movimientos sociales de Aysén, Magallanes, Freirina, entre otros vienen a plantearnos tal espíritu de empezar a construir una sociedad regional más organizada y consciente de que si la solución no llega, se deben generar respuestas en la interna con la gente que vive y/o sobrevive tal evento. Lo malo es cuando esa “catarsis social” viene de otras zonas a sólo entorpecer los procesos de autodeterminación de las comunidades, cuando se vuelve un show televisivo y comienzan los subsidios descontextualizados. Ejemplo, las gift cards a la gente de Valparaíso en una conocida cadena comercial (Cencosud), que internó para el 27F productos como “ayuda humanitaria” para luego venderlos o que ahora lanzaba “créditos de consumo” para aquellas personas que perdieron todo, inclusive sus documentos de identificación.

Por lo mismo, muchas regiones tienen iniciativas propias, como Corbiobio acá en Concepción o las Jornadas de Ayuda al Niño lisiado en Punta Arenas, entre otras iniciativas. La problemática es que los niveles de incidencia deberían acrecentarse en estas organizaciones para generar identidad regional, así también, los medios de comunicación de tales zonas.

Tampoco se debe olvidar, como punto importante,  que los Centralismos también se dan a nivel local. Concepción viene a ser un mini Santiago para la Provincia como para la Región completa o Iquique para la Región de Tarapacá.

Sería bueno analizar nuevamente la posibilidad de entregar mayores autonomías a las regiones, desconcentrar el poder en Santiago, tener la opción de escoger autoridades regionales propias de estas zonas y no la trampa de los Cores, en que la desinformación fue tal que las personas votaron sin saber junto con  que la Ley que los norma, no está debidamente terminada.

El centralismo finalmente nos determina como sociedad, la persona que viene de región a la capital, es mirada de otra forma o viceversa. Las cosas que se viven más al sur o al norte de Santiago es diametralmente opuesto a lo que se ve ahí. La pobreza se vive de otra forma, el transporte público, la salud, la seguridad pública, el empleo y un gigante etcétera. Al final se termina por generalizar y obviar las realidades locales, presentado políticas sociales deficitarias o que no se adecúan.

¿Será que llevamos tantos años de Centralismo, que ya se encarna en la sociedad chilena? ¿Tendremos que seguir así para que la resiliencia regional siga activa y vengan por ahí las soluciones? ¿Será que nos acostumbramos a que 6 millones de personas dominen a las otras 11 millones, sólo porque no viven entre las cuadras de la Alameda o en las comunas de la precordillera de Santiago?




domingo, 25 de agosto de 2013

Cosmovisión Mapuche

Actualmente se entiende que el tiempo que vive cada uno de nosotros, por decirlo de alguna forma, es una especie de línea de tiempo, pero para las culturas precolombinas y otras orientales, corresponde a períodos cíclicos. Por ejemplo, se vinculaba que cada ciclo era una instancia de renacimiento personal, un volver a vivir junto con la naturaleza por los cambios de estación, posiciones de los astros, entre otros fenómenos.

Esto último viene arraigado desde occidente, que basado en los postulados más antiguos de la cultura judeo cristiana, propone que el tiempo es una línea de eventos, por ejemplo la historia de la Tierra Prometida siendo el Juicio Final un hito divisor, instaurando la idea de pasado-presente-futuro. Luego, con la aparición de la burguesía en el Medioevo se reafirma que el desarrollo es una evolución en el tiempo, se pasan etapas y se van “quemando”.

Para la Cosmovisión Mapuche, el tiempo era cíclico. Clara instancia, es el We Tripantu. “Los mapuche observaban que comenzaba el invierno. Creían que ese cambio era regido por la Luna, que provocaba los brotes de vegetales y la reproducción de los animales. En este nuevo periodo la tierra comienza a limpiarse con el agua que envía Ngenechén (Dios) a través del Ngen-ko (‘el espíritu del agua’), lo que provocaba un nuevo ciclo, que implicaba el término el ciclo anterior de preparación del suelo, siembras, cosechas y la naturaleza debe limpiar y preparar la tierra para otro periodo y así sucesivamente. Todos debían participar, ya que los adultos, los niños y toda la diversidad de los seres vivos eran beneficiados del Sol, que es el padre que aporta, a través de su energía masculina (opuesta y complementaria a la Tierra femenina), para que se produzcan alimentos para todos los seres vivos, no sólo a los humanos. Es una fiesta de agradecimiento por la vida que se renueva. Se dialoga con el Sol, porque creen que el Sol está vivo, porque están contentos de que vuelva y con él sienten que los humanos vuelven a crecer”.

Acá se comienza a vislumbrar que para la Cultura ancestral, la contraposición de entes es significativa. Es más, “los mapuches conciben el cosmos como una serie de plataformas que aparecen superpuestas en el espacio. Dichas plataformas son todas de forma cuadrada y de igual tamaño. Fueron creadas en orden descendente en el tiempo de los orígenes, tomando como modelo la plataforma más alta, recinto de los dioses creadores. Consecuentemente, el mundo natural es una réplica del sobrenatural.

La agrupación de estas plataformas cuadradas define la ubicación de las tres zonas cósmicas: cielo, tierra e infierno.

Las cuatro plataformas del bien, wenu mapu o meli ñom wenu, son el aposento ordenado y simétrico de los dioses, espíritus benéficos y antepasados. Ellas se oponen a las dos plataformas del mal, anka wenu y minche mapu, zonas oscuras, extrañas y caóticas en las cuales residen, respectivamente, los espíritus maléficos (wekufe) y los hombres enanos o pigmeos (laftrache).

La contradicción derivada de la oposición de estas dos zonas cósmicas en perpetuo conflicto se proyecta dinámicamente en la tierra, mundo natural en el cual este dualismo esencial se sintetiza. A pesar de que, desde un punto de vista lógico, podríamos reducir las tres zonas cósmicas a dos -mundos natural y sobrenatural-, la visión cósmica del mapuche apunta hacia otro criterio, puesto que, para él, el mundo sobrenatural es algo tan real y tangible como el natural”.

“Se puede considerar que la visión cósmica mapuche es dualista y dialéctica: el wenu mapu contiene sólo al bien (tesis); el anka wenu y minche mapu representan sólo el mal (antítesis); y en la tierra coexisten el bien y el mal en una síntesis que no implica fusión, sino yuxtaposición dinámica. La verdadera polaridad tiende a la unión; y la conjunción de dos fuerzas opuestas es una condición necesaria para lograr el equilibrio cósmico dualista”.

La dialéctica se desarrolla “en el siglo XVIII adquiriendo la teoría de los contrapuestos en las cosas o en los conceptos, así como la detección y superación de estos contrapuestos. De manera más esquemática puede definirse la dialéctica como el discurso en el que se contrapone una determinada concepción o tradición, entendida como tesis, y la muestra de los problemas y contradicciones, entendida como antítesis. De esta confrontación surge, en un tercer momento llamado síntesis, una resolución o una nueva comprensión del problema. Este esquema general puede concretarse como la contraposición entre concepto y cosa en la teoría del conocimiento, a la contraposición entre los diferentes participantes en una discusión y a contraposiciones reales en la naturaleza o en la sociedad, entre otras”.

Se puede ver que a pesar de que las posibilidades de la Cultura Mapuche, podrían ser limitadas, el/la mapuche buscaba explicación, mediante su cosmovisión, de las cosas que le sucedían en su entorno. Increíblemente, proponen un intrincado y desarrollado formato en que la dialéctica hace posible la existencia de las cosas, la contraposición.

La contraposición en sí, vendría a ser la chispa que gatilla cambios o “renacimientos”. Los contrapuntos generan y dan razón de ser a la realidad aparente, el bien y el mal. De hecho, para la Cosmovisión Mapuche los puntos cardinales forman “la tierra de las cuatro esquinas”, siendo el “Norte” una dirección maldita porque desde allí llegaron los conquistadores españoles a tensar la calma presente en sus territorios.

“La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases”, o sea, “la confrontación entre clases sociales es el motor del cambio histórico” para la dialéctica materialista.



domingo, 30 de junio de 2013

“Hay dos panes. Usted se come dos. Yo ninguno”

Quise titular este texto con la frase de Nicanor Parra porque se desarrollará en base a la discordancia existente entre la imagen macro de país y la realidad del chileno o chilena de a pie. Por lo mismo, a partir de las últimas movilizaciones sociales, es que me hace sentido presentar como ensayo este tema. Se demuestra tanto a nivel mundial como en Chile, que las personas y distintas comunidades, han empezado a cuestionarse el por qué de muchas cosas y realidades en que se ven englobadas. Nuestro país, en estos años vivenció movimientos a partir de la disconformidad de la ciudadanía en aspectos como la Educación, Salud, Vivienda y Bien Común en general.

Resulta algo chocante escuchar que personas de alta influencia económica como Horst Paulmann, haya declarado que la vida familiar chilena se realiza en las grandes cadenas comerciales. Puede que sea una frase objetiva a la luz de las distintas cifras estadísticas, las cuales nos indican en los números macros que nuestro país es una nación pujante, pero deja de lado cuestiones, que no son capaces de plasmarse en el papel. Se trata de la raíz de toda esta convulsión social.

Una vez escuché, que no existe una gran pobreza material en Chile, sino que una pobreza ciudadana. Cualquier persona puede adquirir prácticamente lo que se le antoje, con tan sólo sacar una tarjeta de crédito y obtener aquello que tanto los medios masivos anuncian que se debe tener, aunque no sea de una vital importancia. Claramente, para tal ente financiero somos un número más que le genera riqueza y sería. La economía nacional crece en base a tales deudas financieras de nosotros como consumidores y las ganancias abismantes de las AFP, ISAPRES, Banca, Retail, entre otros grandes negocios. Es más, tales entes, traspasaron nuestras fronteras y paradójicamente, poseen mejores condiciones laborares en el extranjero que en el país que los vio crecer. Caso claro es el de Cencosud en Perú, en que los encargados de las bolsas de supermercado poseen remuneraciones y contrato. Chile hace mucho dejó de lado un modelo de industrialización nacional y los derechos legítimos sobre sus recursos naturales, llegando a este “crecimiento” que se aprovecha de nosotros mismos.

La pobreza ciudadana se expresa, en que la gran mayoría de la ciudadanía no posee garantías mínimas para sentirse involucrada en los procesos de este país. La desmotivación existe porque el mismo Estado no presenta instancias de Bienestar Común con derechos reales para las personas que generen equidad, pero se propende que con “Menús por dos mil pesos” todos estamos bien. Es más, los medios masivos, nos llevan a valorar la inmediatez, lo banal e intrascendente frente a los grandes temas. Las distintas corrientes políticas actuales no poseen una visión país o de Estado que se desarrolle en el tiempo, sino, que vale el cálculo electoral y la papeleta adicional frente a la otra opción. Luego, se reclama frente a las imágenes que presentan los noticieros en cada “movilización”, cuando la violencia se expresa en la desigualdad social.

La persona que viene desde las realidades más postergadas o pobres, no le dicen nada los macro números, tal vez, no entiende el por qué Chile, es uno de los países con los índices per cápita más altos de Latinoamérica junto con ser el mayor productor de cobre del mundo y no ve ningún cambio en su entorno. Como respuesta, recibe pésimas políticas públicas y el aletargo de que consumir es más importante, que poder ostentar es la realización personal óptima, aunque no sea capaz de llegar a fin de mes.

Nuestra “libertad” se basa en que somos “libres” de poder adquirir, pero no cuestionar mayormente porque si no gusta una opción, se puede comprar otra, aunque la persona de al lado por venir de un sector desfavorecido no sea capaz de hacer tal ejercicio. Total, se están entregando las “libertades” para todos.
No olvidar que si se quiere reclamar, existen Superintendencias y “Servicios Nacionales del Consumidor” para cuánta cosa se piense. Por lo mismo, el rol del Mercado está presente hasta en sectores totalmente inverosímiles, la Ley de Derechos de Aguas, por ejemplo, algo inédito para otras latitudes.

Por otro lado, gran parte del debate actual se centra, en que el Mercado no responde de forma adecuada en la Educación. Aquí se demuestra que la Mano Invisible de la Economía, toca a algunas personas, pero a favor de cuánto dinero se posee desde la cuna. Se puede ver que este bien de consumo, no es capaz de autorregularse. Se dice que debemos comprar “educación”, pero no es como ir a la esquina y adquirir una manzana, total si viene podrida, se saca otra de la canasta de frutas. ¿Si estuviese podrida la educación comprada, se puede devolver aquel tiempo y dinero perdido en créditos? No, pero existirá una Superintendencia y una Agencia tipo SERNAC. No obstante, existen miles de opciones para estudiar, pero determinadas por cuanto se quiere gastar y cuanto se posee para realizar tal gasto. Así, se crean los grandes ghettos educacionales donde existen los colegios para pobres, clases media en todos sus matices y ricos.

Finalmente, el descontento social seguirá creciendo como las cifras macroeconómicas. Estamos insertos en una sociedad basada en un sistema que parece el de las pulperías de la pampa salitrera. La oficina crece con excelentes números económicos codeándose con las demás, para crear una imagen de estabilidad, se nos pasa una cierta cantidad de fichas para tener la “libertad” de gastar como una especie de crédito que nos restringe consumir en lo que se nos impone a per sé. Acá la calidad de vida se torna muy complicada, si no eres parte de los patrones, se te encasilla a pertenecer a una clase social junto con tu descendencia, incubando un malestar generalizado en los grupos postergados.

Claramente, existen grandes “excepciones a la regla” en muchos casos, pero no involucran generalidad. Esa generalidad es la que protesta, buscando ser escuchada porque las herramientas prometidas para surgir no fueron entregadas como tal y se condicionan por el poder adquisitivo frente a una realidad que no salvaguarda derechos ciudadanos. Entonces, si hay dos panes, usted se come dos y yo ninguno, nuestro consumo per cápita es uno.


martes, 13 de septiembre de 2011

Carta a un(a) amigo(a)

Eli:

Primero que todo, te envío un inmenso abrazo y un cariñoso beso. Te cuento que este año tomé un curso con el cual esperaba aprender sobre organización de grupos de trabajo y ese tipo de cosas como de “habilidades blandas”, pero mi sorpresa fue tal que el Profesor a cargo enfocó la asignatura al aprender haciendo los conceptos que salían en los textos de estudio. Y así se fue desarrollando hasta llegar a la instancia de armar una actividad de intervención junto con otros compañeros de curso. Todo empezó a crecer como una bola de nieve: El vínculo de amistad entre los que componíamos el grupo y el curso en general, el desenvolverme en otros ámbitos de la vida universitaria, conocer los conductos regulares para realizar ciertas intervenciones, la búsqueda de personas y contactos para llevar a buen puerto todas nuestras exposiciones, en fin, fue un vendaval de nuevas experiencias.

Realmente no me esperaba el conocer tantas cosas de mi persona como el de quienes me rodeaban, hace ya un buen tiempo, de forma diaria. Saber que opinan de ciertas cuestiones o como ven la vida hace nutrirme igualmente y canalizar esas ideas en nuevas formas de pensar. Puedo decir que el aprendizaje ha sido de mucha retroalimentación, pero de temáticas que no se encuentran detrás de un libro o un apunte. Además, este año ha sido bastante especial debido al nivel de movilizaciones de estudiantes en todo el país, ahí pude aplicar muchas de las cosas que aprendí y que tenía guardadas, ya que, en el Liceo participaba de muchas actividades, pero al entrar a la U, como que sufrí un letargo (Cosa que debía haber sido aún más marcada con este nuevo mundo a mi disposición). Considero que esta carrera hace abstraerse mucho en cosas puntuales, en verdad muy interesantes, sólo que en desmedro de una realidad que pasa por el lado de uno y por estar concentrado en los deberes, deja pasar por alto.

Eso sí, me siento muy conforme de este curso y sé que estarías más que orgullosa de saber que tanto yo como mi hermana estamos en la Universidad junto con dos de mis primos, pero en la de Concepción, donde tú también cursaste tus estudios de Profesora, me encantaría saber qué opinas de todo lo que te he contado y espero que como siempre, tengas las respuestas y frases adecuadas, como cuando yo escudriñaba en tus cosas cuando te pasaba a visitar.

Nos vemos en la eternidad, querida Abuela, dejaré tus saludos y tu memoria siempre entre nosotros.

P.S: Mi Abuelo y mi Padre están de lo más bien y te envían cariños. Manda también este mensaje a tu hermana Bruni y al Padrino, que deben estar preocupados de cómo estamos todos por acá.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Réplicas diarias: Diario semanal de una catástrofe I

26-02: Emprendo rumbo a Tomé a casa de una amiga que celebra su despedida para su vuelta a clases en U de Chile, eran cerca de las 9 de la noche y tomo el bus que encamina a una serie de hechos que jamás sospecharía que alcanzarían la magnitud que tomaron después en los días venideros a la madrugada de aquel fatídico suceso. Siendo las 10 y algo de la noche me encuentro caminando por las calles de la ciudad de Tomé, en el sector de Bellavista para ser precisos cuyo nombre viene de aquella mítica empresa textil que en los albores de siglo XX poseía una importancia de nivel nacional.

La noche, continuaba su curso con una potente luna llena que más adelante sería de gran ayuda. Llegaban más invitados de los alrededores y algunos de nosotros fuimos a buscar a otros rezagados a la bajada del bus, bordeando justamente el canal y la empresa Bellavista, cuyos firmes muros y sendero pavimentado demostraba total seguridad. La noche se veía tranquila, pero nadie sabía que esa noche muchas de nuestras vidas y sus comunes lineamientos iban a cambiar en tan sólo minutos.

27-02: La fiesta continuaba en las primeras horas de este nuevo día, incluso fuimos a comprar donde “Don Carloncho” un boliche del lugar, donde se una pantalla de TV transmitía la competencia folclórica del festival de Viña, un evento que ya había pasado al olvido para mí y mis contertulios. Mientras conversábamos todos en el patio de la dueña de casa, yo y unos cuantos en una mesa alrededor de unas cervezas, lo increíble e inesperado ocurrió.

El suelo se movió de una forma que en mi vida había sentido, me paré al instante de mi puesto y al ver hacia la calle desde el condominio aquel, lo más inmediato fue el corte de la luz pública y domiciliaria. Los postes y panderetas se movían de una forma nunca antes vista, los dueños de casa corrieron sin darme cuenta hacia donde. Nos juntamos todos los que estábamos ahí en las cercanías de una plazuela del lugar y nos quedamos quietos estupefactos ante tal movimiento de la tierra. Los que eran de la ciudad corrieron en dirección a sus casas sin vacilar y entre tanta intranquilidad se escuchó una voz decir: “¡Vamos todos para el cerro!”, éramos unos cuantos que nos manteníamos ahí quietos abrazados unos a otros diciéndonos que esto pasaría y veíamos atónitos que este sismo no era igual a ninguno otro en que hubiesemos estado.

Al recordar que mis cosas (Documentos y celular) estaban en la casa, tuve que entrar de forma rápida mientras todo no paraba de moverse y algunos ya habían escapado de tal caos. Con mis cosas en mano, nos prestamos a arrancar. Al haberse cortado la electricidad, el portón del condominio no funcionaba (De manera que aun no entiendo) todos saltamos aquella valla de forma veloz y al pisar la calle nos dimos cuenta que era un verdadero “río” (En ese instante, pensé que ya la subida de marea post terremoto hacia efecto). Corrimos, esquivando postes de luz que tenían sus cables en el piso, charcos de agua enormes y se escuchaban las alarmas de los autos incesantemente.

Seguíamos letreros demarcados con anterioridad “RUTA DE EVACUACION TSUNAMI” decían, y así subimos un cerro que me recordó mucho al cerro Caracol o al Cerro La Virgen, era un camino pavimentado en que algunos despistados subían en auto hasta un plano donde ya no existía más vialidad para autos. Pasamos a través de escombros debido a deslizamientos del cerro, también pasamos entre cables del alumbrado público.

Llegamos a cierto punto donde alguien gritó “¡Apaguen cigarros y velas que hay fuga de gas!”, entonces corrimos todos sin antes aguantar la respiración y pasar entre medio de cables de tendido eléctrico y escombros de los cerros. Al mirar hacia al lado nos dimos cuenta que una casa se vió muy afectada, siendo arrastrada en parte por el deslizamiento de las laderas del cerro y afectando al camino que ya llevábamos recorrido. En ese punto ya era un plano, alrededor se veían unos postes de luz y una gran reja que estaba cerrada. En ese instante, se ve entre la gente a la dueña de casa la cual al ver a la gente desesperada, nos abrió un pequeño sendero el cual estaba cerrada por otra reja.

Entre todos los que subíamos nos dábamos calma, el sendero era tal que se podía pasar en una fila de personas, tenía escaleras y después continuaba de tierra hasta la punta de aquel cerro. Ahí se veía un lugar seguro, rodeado de pinos eso sí bien lejos y mucha vegetación. Llegó mucha gente, en familias numerosas, a nuestro lado había una casa muy humilde la cual nos prestó mucha ayuda. Como yo andaba con mi celular que poseía radio y algo de batería puse la Radio Biobío, la cual era la única que transmitía a esas horas, eran como las 4 de la mañana.

En esos momentos, llegó la familia de los dueños de casa y los demás asistentes que eran de las cercanías. Llegó muchísima gente y se formaron fogatas, se sentían aún replicas y ver los árboles moverse nos causaba cierto pavor. Con el pasar del tiempo, nuestra preocupación por nuestros familiares crecía, al escuchar por la radio que posiblemente el epicentro se encontraba en Cauquenes con una medición Mercalli bastante alta (Después sabríamos que éramos partícipes de uno de los terremotos más poderosos de la historia de Chile y de la humanidad, con epicentro en Cobquecura). Yo antes de escuchar aquello, pensaba que nos encontrábamos en el mismísimo punto en donde todo este caos se había originado. Había pasado como una hora post movimiento telúrico, todos llamábamos a nuestras casas pero las líneas estaban colapsadas. Mientras escuchaba la radio, ésta se interrumpió y era un llamado de mi madre. Fue el primer llamado que se recibió en aquella madrugada, luego de muchos intentos de todas las personas (Que ya eran hartas) hablé con mi hermana y también con mi padre, al que le dije algo que jamás olvidaré: “No sé a qué hora, no sé en que día ni de qué manera, pero voy a llegar a la casa” (Obviamente, también les conté que estaba bien en un cerro junto con mis amigos y era mi intención llegar a la mañana siguiente).

Fue una noche muy larga y de luna llena. Se escuchaban las sirenas de los bomberos de Tomé (Aquí mucha gente subió por iniciativa propia), por la radio se escuchaban de los primeros saqueos, “falsas alertas de Tsunami” (De parte de ONEMI, SHOA, Intendente y más tarde Ex-Presidenta) y los más atroces destrozos en la ciudad de Concepción provocados por el terremoto...