A raíz de los último sucesos de
catástrofes naturales ocurridos en puntos estratégicos de nuestro país, es que
me nace desarrollar este tema de la catarsis ocurrida frente a ese centralismo,
muy propio de nuestra sociedad.
Primero, deberíamos situarnos en
lo ocurrido el 27 de Febrero de 2010. El gran terremoto de magnitud 8,8 Richter
puso al descubierto las debilidades que tenemos como nación. Las autoridades
políticas y de seguridad, no dieron abasto ante tal situación, mientras tanto,
nosotros como ciudadanía sin tener mayor información de lo ocurrido, nos
conducíamos en distintas direcciones buscando respuestas y sobre todo
sobrevivencia, en la verdadera selva que se transformó Concepción.
Tuvimos la “suerte” de que tal
evento también fue percibido por gran parte de la zona central y
principalmente, Santiago. Aún existen muchos/as santiaguinos/as que creen haber
vivido lo peor ese 27F, siendo que en nuestra intercomuna penquista y demás
provincias, hubo sectores sin servicios básicos prácticamente un mes completo y
en la capital, en unos cuantos días ya se encontraban operativos.
La catarsis social ocurrió, el
“terremoto social” o como quiera ser llamado, se organizaron ayudas y todo tipo
de planes de vivienda. La entrega de mediaguas y el cambio de concepto de
“campamentos” a “aldeas”, buscaba palear mediante tal eufemismo lo mucho que
iba a extenderse la emergencia y la reconstrucción. Tal fue el desconocimiento
de las condiciones climáticas de la zona, que las mediaguas fueron entregadas
en un principio bajo ningún tipo de resguardo a lluvias, generando un gasto aún
mayor en hacerlas resistentes (Se entregaron kits de invierno, que no eran más
que forros de nylons). Se vivieron varios inviernos, familias perdieron fuentes
de trabajo y las condiciones de vida eran mínimas.
Se suma a todo esto, el caso de
muchos/as vecinos/as en Talcahuano, que les fueron entregados sus departamentos
en el conjunto Mirador del Pacífico (1) bajo terminaciones de dudosa calidad,
siendo que en reiteradas ocasiones antes de la entrega, dejaron reclamos
respecto a que no iban a aguantar las lluvias de nuestra zona.
Rechazar la “solidaridad” no es el
punto, pero cuando se entrega algo de forma “desinteresada” o para mejorar la
situación de un conjunto de personas, hay que revisar los contextos y sobre
todo, las opiniones de tales comunidades.
El terremoto ocurrido en la zona
norte, actualmente está pasando de ser percibido en los medios masivos de
comunicación, siendo desplazado por el incendio de Valparaíso. La mayor
problemática, es que en Iquique no es el foco más afectado, sino que Alto
Hospicio. Tal comuna, nació primeramente como campamento y tomas de terreno en
medio del altiplano del desierto, determinando su realidad de ciudad carente en
diversas necesidades. Pese a lo cercano a la capital regional (Iquique), el
único camino que conecta ambas comunas, se encuentra en pésimo estado. Algo así
como un símil cuando los puentes del Biobío se cortaron (Haciendo el hincapié
que cuando se entregó el Puente Juan Pablo II, no fue en las mejores
condiciones, frente a los puentes de las Autopistas Santiaguinas). De hecho,
les fijaron restricción vehicular para subir al altiplano y de ahí a los
pueblos del interior. Tales localidades sufren el actual flagelo del abandono
mediático y social.
Ya se vio durante el Terremoto de
2007 en Tocopilla, en que estas localidades interiores (Que se concentran en el
Altiplano y cerca de la Cordillera) quedaron totalmente desbastadas. Hace muy
poco algunas habían logrado levantarse y este suceso los envió a empezar de
nuevo, repensando en mirar hacia adelante otra vez.
Luego de todo esto, ocurrió el
incendio de Valparaíso. La zona afectada se extiende en varias hectáreas y no
es la necesariamente turística. Los cerros alcanzados por las llamas, vienen a
ser los más pobres, los que siempre sufren este tipo de calamidades.
Muy patente se hizo el hecho del
morbo de la prensa en entrevistar a niños/as, familias llorando ante la cámara
y preguntas que escapaban de un cierto marco de moralidad. El llamado de
atención de parte de una pobladora a una periodista: “Los pobres no tenemos
oportunidad de escoger dónde vivir” ante la pregunta de por qué vivía en un
sector de peligro de incendio, demostró el desconocimiento del contexto y la
sed de puntos de rating de parte de los medios de la Capital.
Así surgió la “necesidad de
ayudar”, fue tal la masa de cosas que llegaron, que muchas fueron a parar a los
vertederos porque se descomponían en caso de los alimentos o era ropa en
condiciones paupérrimas. ¿No se podría haber pensado en enviar algo más de
ayuda a las localidades del Norte del país? Valparaíso, tuvo la “suerte” de ser
el balneario y ciudad vacacional de Santiago, pero la gente que vive en el
Altiplano desde Alto Hospicio hacia arriba, llegan a ser el patio trasero de
Chile.
Una vez un profesor me contaba que
parte de este Centralismo, fue herencia de la Corona Española. Todo se
respondía a un punto central, siendo que no se tenía mayor manejo del contexto
en que se desenvolvía la problemática presentada. Por ejemplo, la Capitanía
General de Chile dependía del Virreinato del Perú y de ahí a la misma Corona. Países como
Argentina, Brasil o México son estados federales, decidiendo en sus internas no
mantener tal herencia, camino que también trató Chile hace mucho tiempo en el
siglo XIX, pero no con buenos resultados.
La catarsis social viene a ser el
espíritu resiliente, que han adoptado las distintas regiones del país ante la
indiferencia del Poder Central de Santiago. Los movimientos sociales de Aysén,
Magallanes, Freirina, entre otros vienen a plantearnos tal espíritu de empezar
a construir una sociedad regional más organizada y consciente de que si la
solución no llega, se deben generar respuestas en la interna con la gente que
vive y/o sobrevive tal evento. Lo malo es cuando esa “catarsis social” viene de
otras zonas a sólo entorpecer los procesos de autodeterminación de las
comunidades, cuando se vuelve un show televisivo y comienzan los subsidios
descontextualizados. Ejemplo, las gift cards a la gente de Valparaíso en una
conocida cadena comercial (Cencosud), que internó para el 27F productos como
“ayuda humanitaria” para luego venderlos o que ahora lanzaba “créditos de
consumo” para aquellas personas que perdieron todo, inclusive sus documentos de
identificación.
Por lo mismo, muchas regiones
tienen iniciativas propias, como Corbiobio acá en Concepción o las Jornadas de
Ayuda al Niño lisiado en Punta Arenas, entre otras iniciativas. La problemática
es que los niveles de incidencia deberían acrecentarse en estas organizaciones para
generar identidad regional, así también, los medios de comunicación de tales
zonas.
Tampoco se debe olvidar, como
punto importante, que los Centralismos
también se dan a nivel local. Concepción viene a ser un mini Santiago para la
Provincia como para la Región completa o Iquique para la Región de Tarapacá.
Sería bueno analizar nuevamente la
posibilidad de entregar mayores autonomías a las regiones, desconcentrar el
poder en Santiago, tener la opción de escoger autoridades regionales propias de
estas zonas y no la trampa de los Cores, en que la desinformación fue tal que
las personas votaron sin saber junto con que la Ley que los norma, no está debidamente
terminada.
El centralismo finalmente nos
determina como sociedad, la persona que viene de región a la capital, es mirada
de otra forma o viceversa. Las cosas que se viven más al sur o al norte de
Santiago es diametralmente opuesto a lo que se ve ahí. La pobreza se vive de
otra forma, el transporte público, la salud, la seguridad pública, el empleo y
un gigante etcétera. Al final se termina por generalizar y obviar las
realidades locales, presentado políticas sociales deficitarias o que no se
adecúan.
¿Será que llevamos tantos años de
Centralismo, que ya se encarna en la sociedad chilena? ¿Tendremos que seguir
así para que la resiliencia regional siga activa y vengan por ahí las soluciones?
¿Será que nos acostumbramos a que 6 millones de personas dominen a las otras 11
millones, sólo porque no viven entre las cuadras de la Alameda o en las comunas
de la precordillera de Santiago?

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